Durante las vacaciones de Navidad Teva, multinacional farmacéutica israelí, despide a una trabajadora de casi 3 años de antigüedad. ¿El motivo? Pedir un permiso retribuido para asistir a un juicio donde La Caixa le pide 3 años de cárcel por tratar de impedir pacíficamente un desahucio de una familia con menores a cargo.
Dicho permiso fue concedido, pero nada más darse a conocer los motivos del juicio, la empresa actuó rápidamente redactando una carta de despido procedente “prototipo” totalmente vacía de contenido, donde se alega “disminución de rendimiento”.
Además, no se comunicó a la trabajadora la apertura del correspondiente expediente disciplinario contradictorio donde se podía defender de estos hechos y que supone un requisito formal.
Como afiliada a Intersindical de Aragón (IA) y simpatizante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH Zaragoza), desde ambas organizaciones vemos necesario denunciar la doble represión que ha sufrido la compañera, por un lado por parte de la banca y del Estado al participar de la campaña contra el desahucio de Mariano, y, por otro, por parte de Teva por el mismo motivo.
Es evidente que Teva ha vulnerado la libertad ideológica de la compañera y que es inadmisible que una empresa cometa represalias hacia su trabajadora por motivos ajenos al laboral. Necesitamos más que nunca espacios de autoorganización obrera que nos enseñen a defendernos de los abusos patronales, porque si la compañera no hubiera conocido sus derechos habría acatado un despido procedente sin indemnización y no habría tenido herramientas para denunciar su doble represión.
Esta situación nos lleva a señalar que las organizaciones que estamos a pie de calle debemos tener una perspectiva amplia sobre los problemas de la clase trabajadora, pues se demuestra que nuestra clase no tiene problemas exclusivamente de vivienda o laborales, sino que se entremezclan a merced de los capitalistas.
Por este motivo, debemos aunar nuestro trabajo y apoyarnos cuando sea necesario, respondiendo a la realidad de la clase trabajadora.
Obligatoriamente debemos incidir en el carácter sionista que tiene esta multinacional, que desde el 7 de octubre de hace dos años ha estado enviando correos corporativos internos declarándose abiertamente sionistas o dando la “oportunidad” de donar parte del sueldo como trabajador de Teva para Israel.
Es más, el 10% de los y las trabajadoras de Teva en Israel fueron enviados al frente desde aquel 7 de octubre y estos fueron recompensados económicamente por la farmacéutica.
Esta multinacional, incluida en la lista de empresas implicadas en el negocio de la ocupación por el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), obtuvo tan solo en 2024 16.400 millones de dólares en ingresos, que tributa en Israel y que sirven para inflar las arcas de un Estado basado en la ocupación ilegal de territorio palestino y la voluntad supremacista de exterminar a su población.
Además, con su capacidad de injerencia en la legislación israelí, Teva disfruta de todo el mercado de Jordania y Palestina debido a que las farmacéuticas palestinas no pueden competir gracias a las restricciones israelís, como prohibir que se envíen farmacéuticos desde el aeropuerto Ben Gurion o añadir impuestos abusivos a productos que entran a Cisjordania.
Según la organización HealthWorkers4Palestine: “Se ha informado que el Ministerio de Salud de Israel ha permitido que grandes empresas farmacéuticas israelíes prueben sus productos en prisioneros palestinos detenidos en cárceles israelíes.
En 1997, se reportó que se habían realizado más de 5,000 pruebas en prisioneros palestinos.” Este hecho, después de estos dos años atrás, no sorprende en absoluto.
Tanto este año como en 2024, se realizaron dos huelgas generales por Palestina, a las que tanto la compañera como otro afiliado ejercieron su derecho de secundar.
Qué casualidad que la empresa haya despedido a la compañera, y además haya puesto una sanción grave al otro afiliado que las secundó.
No es el primer caso de represión por parte de esta farmacéutica por no apoyar el genocidio: el médico Pablo Simón en Granada fue denunciado por Teva por no querer vender sus fármacos, pero la presión popular obligó al Colegio de Médicos a archivar la querella.
Estamos en el deber de denunciar que esta empresa de Malpica de más de 500 trabajadores es una empresa que financia el genocidio y reprime a los y las trabajadoras por estar en contra de ello.
¡No dejemos que salgan impunes ante sus prácticas represivas! La denuncia popular puede presionar para hacer un boikot realmente efectivo, como se demuestra en la cancelación de contratos con Teva por parte del gobierno asturiano o el navarro.
Por otro lado, defender a una familia que se le está arrebatando un derecho fundamental como es la vivienda no debería ser un motivo ni por el que ir a juicio, ni de despido, sino un acto de solidaridad de clase.
Está claro: Teva aplaude acciones genocidas y reprime a las que defendemos a nuestra gente, una encarnación más de la lucha de clases.
¡Que viva la lucha de la clase obrera!



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