Para tod@s l@s trabajador@s, lectura, reflexión, debate y…

Un poco de historia…

🤡⛏️El sofisma liberal del tío que trabaja mucho y es muy productivo.

¿Alguna vez os habéis preguntado si es necesario trabajar y producir tanto? ¿De donde vienen los «sagrados» conceptos del trabajo y la productividad?

Todos despreciamos a ese vago dedicado al dolce far niente, pero… ¿y si resulta que ese tipo es más listo que nosotros?

En el siglo XVII uno de los padres del liberalismo, el inglés John Locke (1632-1704), en su obra Segundo tratado sobre el gobierno civil (1690), y otros escritos, expresó ideas relacionadas con la productividad, el uso de la tierra y la ética del trabajo. Criticaba implícitamente la inactividad o el uso ineficiente de los recursos, abogando por la mejora de la tierra a través del trabajo como base para la propiedad privada.

Locke solía quejarse de que había campesinos ingleses que se conformaban con tener unos pocos animales de granja y un pequeño huerto para subsistir y que el resto del día permanecían ociosos jugando a las cartas y fornicando. Esto se contradecía con la mentalidad puritana que exige ganarse el pan con el sudor de tu frente.

Locke argumentaba que la tierra debía ser cultivada y aprovechada para maximizar su productividad, y veía el trabajo como un medio para justificar la posesión de la tierra. Consideraba que los campesinos que se limitaban a subsistir con pequeñas parcelas y unos pocos animales, sin buscar mayor productividad, no estaban contribuyendo al progreso económico o social.

¿Progreso para quién? Es decir, el liberal Locke se ponía como loca por cada hora que un campesino desperdiciaba sin cultivar miles de zanahorias para el propietario de la tierra. Un campesino que trabajaba sólo dos horas y vivía feliz no podía ser explotado.

La idea liberal era que un campesino que subsistía con dos ocas y una plantación de tomates debía convertirse en un proletario que trabaja 15 horas al día clavando remaches en una fábrica por un sueldo por debajo de la subsistencia.

Es decir: los lüberalles de mierda privatizaron las 24 horas del día de la gente.

Otros liberales, como Bernard Mandeville🤡🇳🇱, en La fábula de las abejas también criticaban ciertos comportamientos sociales improductivos y daban consejos sobre como mantener la riqueza haciendo de la gente «pobres laboriosos totalmente ignorantes«. Tanto Mandeville como el liberal por antonomasia Adam Smith esbozaron el mágico concepto de «la mano invisible del mercado«, esa mano que se mete en tu bolsillo todos los días.

🤡🇬🇧 En esto, un día de 1788 los laboriosos ingleses llegaron a Tahití a bordo del HSM Bounty. Iban allí para transportar brotes del «árbol del pan», una planta barata y fácil de cultivar con la que alimentar a los esclavos de las plantaciones. Pero llegaron fuera de temporada. Eso les obligó a esperar cinco meses hasta que los brotes de la planta estuvieran maduros. En esos 5 meses, la tripulación experimentó la placentera vida de los nativos. Pescar un rato, jugar en la playa y gozar de los favores sexuales de las complacientes nativas eran su «rutina» diaria. El capitán William Bligh se subía por las palmeras con tales muestras de indisciplina.

Terminadas esas largas vacaciones en el Paraíso, la tripulación se vio obligada a volver al barco. El régimen de disciplina y las vicisitudes de la navegación eran un agravio comparativo con la dolce vita del período anterior. Un grupo de 11 marineros, al mando del contramaestre Fletcher Christian, se amotinó y tomó el control de la embarcación. Después montaron a Bligh y a sus 19 leales en una chalupa y les tiraron los árboles del pan para que tuvieran algo que comer.

Fletcher Christian volvió a Tahiti al mando del HMS Bounty, cargó provisiones y se llevó a unas cuantas mujeres nativas en dirección a un área no cartografiada por el Almirantazgo. Hablamos de las islas Pitcairn, situadas a más de 5.000 kms al NE de Nueva Zelanda. Allí hizo quemar el barco y se estableció. Tardaron muchos años en encontrar su paradero.

Esto es una gran paradoja. Los nativos polinesios, a priori «salvajes» y vestidos con taparrabos, tenían una calidad de vida superior a la de los «civilizados ingleses». Con sólo unas pocas horas de trabajo producían más calorías per cápita que un europeo promedio.

Tahití ofrecía un clima cálido, abundancia de alimentos y una sociedad acogedora con costumbres más relajadas, especialmente en términos de relaciones sociales y sexuales. Muchos marineros establecieron relaciones con mujeres tahitianas, lo que generó un fuerte apego emocional. Esta vida contrastaba radicalmente con la rigurosa disciplina naval, las duras condiciones de vida en Inglaterra y el clima inhóspito de Europa.

O sea: unos salvajes vestidos con taparrabos tenían una calidad de vida infinitamente superior a la de la Inglaterra creada por Locke y Adam Smith.

En Farewell to Alms [Adiós a las limosnas], el historiador Gregory Clark afirma que la renta en Babilonia [entre 1880 y 1600 A.d.C.] era de 15 libras de trigo. En Atenas aumentó a 26. Sin embargo, en Inglaterra, en 1780, era sólo de 13 libras.

No está mal para tratarse del mayor imperio que ha conocido la «civilización» occidental.

La historia del HSM Bounty es una derrota aplastante de la filosofía liberal, del capitalismo naciente, del cristianismo, del mito de la «civilización» y del mito de la productividad sin límites.

Producir está bien si los beneficios de esa tarea repercuten en ti mismo o en la comunidad; pero cuando los beneficios se los lleva una persona o un grupo oligárquico, el trabajo y la productividad se convierten en conceptos vacíos.

@PinchNews

🐷lib🇳🇱 Bernard Mandeville fue un filósofo holandés nacido en 1670. En 1714 publicó «La fábula de las abejas«, una obra donde aparece el concepto de la «mano invisible del mercado» 70 años antes de que lo hiciera el referente del liberalismo clásico, Adam Smith. El bastardo de la «Escuela Austriaca», Friedrich Hayek, (que Satán lo tenga en su seno 👺) fue quien calificó a Mandeville como un precursor del liberalismo, después de leer una obra suya llamada «Una pregunta en el origen de la virtud moral«.

Entre otras «joyas» este precursor del liberalismo dejó escrito esto:

En una nación libre, en la que no se permite la esclavitud, la riqueza más segura consiste en una multitud de pobres laboriosos. Para hacer feliz a la sociedad y tener contentas a las gentes, aun en las circunstancias más humildes, es indispensable que el mayor número de ellas sean, al tiempo que pobres, totalmente ignorantes.

Vaya, justamente lo que ocurre hoy en día. Todo un profeta este liberal de m….💩

@Pinch Klub

👎💲Bajo el capitalismo, el trabajador no vende el fruto de su trabajo, sino su fuerza de trabajo. A diferencia del esclavo, el proletario es «libre» formalmente, pero está desposeído de los medios de producción.

La elección no es trabajar o ser libre; es venderte o morir de hambre.

El capitalismo rompe de raíz la relación del ser humano con la existencia a través de cuatro procesos:

▪️Creas objetos que no te pertenecen y que terminan dominándote.

▪️El trabajo deja de ser autorrealización y se convierte en tortura y agotamiento.

▪️Reduce la vida libre y consciente a mera supervivencia biológica.

▪️Transforma a la persona en un competidor por el pan cotidiano.

El salario nunca tiene el valor real que genera el trabajo; solo paga el costo de mantenerte con vida para que vuelvas a trabajar mañana.

La diferencia entre lo que produce tu jornada laboral y lo que recibes como salario es la plusvalía, la base sobre la que se erige toda la riqueza del capitalista.

El capitalismo transforma el tiempo de vida en tiempo de trabajo no pagado. La crisis actual no es un fallo del capitalismo; es el capitalismo funcionando tal y como fue diseñado. La alternativa no es regular la explotación, sino acabar de una vez con la privatización del tiempo del trabajador por parte del modelo productivo.

@PinchNews

Algún comentario del chat de uno de los trabajadores…

Es cierto que cuando acabas de jubilarte se abre ante ti un abismo. Empiezas a plantearte en qué vas a dedicar tanto tiempo libre. Pero instintivamente hallas la solución. Cuando trabajaba era un horror porque no eran tan solo «8 horas» de trabajo. En realidad eran 11. Dos horas de desplazamiento ida y vuelta, 1 hora entre medio para comer. El trabajo además se te come otras porciones de tu tiempo libre. Has de preparar el bocata, la fiambrera, planchar tu ropa, dejarlo todo preparado para levantarte a las 6 de la mañana. Y encima el desplazamiento te lo tienes que pagar tú. Cuando trabajaba apenas tenía «tiempo libre» entre las 19:30 y las 21:00.

Si conociera a alguien que se deprime por haber dejado el trabajo esclavo le escupiría. Otra cosa es que tú seas el rey del mambo en el curro y te obliguen a jubilarte. En ese caso igual yo también me deprimiría.

Pero no es el caso. Mi trabajo había sido muy way entre 2001 y 2013, pero con el tiempo las condiciones empeoraron bastante. El congelamiento salarial vino acompañado de una brutal subida de la productividad. Los pluses que durante años cobramos se acabaron. Cada día estaba más harto.

Y bien, sí, había «vida social» en el trabajo. Era una empresa con mucha gente y te relacionabas allí dentro. No obstante, con el tiempo, el «ambientillo» que había allí dentro me comenzó a dar asco. La humanidad es estúpida y allí quedó demostrado. Había personajes que eran casi de cómic.

Yo tengo la suerte de que me entretengo con cualquier cosa. Las horas siempre pasan volando. No necesito el trabajo para nada. Bye bye.


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