¡NO a la farsa de su Constitución!

Comunicado de Marchas de la Dignidad Aragón a 40 años de la Constitución del 78:

 

«Otro año más y el Estado pone a punto su maquinaria propagandística, esta vez para celebrar el 40º Aniversario de la aprobación de la Constitución del 78, tratando con ello de vendernos que es garante de no sé qué derechos; y no podemos pasar por alto la oportunidad de desmentir y de denunciar su carácter antidemocrático.

Tras el alzamiento militar de 1936, la guerra civil y los posteriores cuarenta años de franquismo no hubo un kilómetro cero. No se depuraron los aparatos del Estado. Se impuso una monarquía, una policía y una judicatura que, herederas directas del franquismo,  pasaron a venderse como demócratas.

Hoy, después de cuarenta años de su Constitución, vemos cómo no significó otra cosa que un maquillaje de mala calidad para el Régimen. Fue la mejor manera de preservar sus privilegios y garantizar que la oligarquía mantuviera la sartén por el mango.

Estamos hablando de una Constitución que todos los días viola el derecho al trabajo digno o a la vivienda, a la sanidad, educación, pensiones de calidad o derecho a la autodeterminación. Una Constitución que para nada defiende los intereses populares, pero que por el contrario defiende férreamente la “unidad de la patria”, la monarquía impuesta y los privilegios de los explotadores y de la Iglesia, entre otros. Por eso decimos que es su Constitución y no la nuestra, no la del pueblo trabajador.

Y así llevamos desde entonces, cuatro décadas soportando la supresión de nuestros derechos y libertades más elementales. Cuatro décadas condenadas al paro, a la miseria y a la sobreexplotación más absoluta. Cuatro décadas sufriendo su represión, torturas, asesinatos, cárceles, desahucios… Y si movemos un dedo para protestar nos apalean y nos llaman violentos.

¿Pretenden que aguantemos otros cuarenta años más recibiendo golpes y que no abramos la boca por ello? ¿Hasta cuándo vamos a aguantar?

Si queremos superar esta situación no es suficiente con cambiar alguna ley, cambiar de partido del Gobierno o hacer una pequeña limpieza en las instituciones. Como hemos dicho ya muchas veces, esto no es un problema de Gobierno, sino de Estado.

Es necesario saber de dónde venimos y hacia dónde queremos ir, pues nos encontramos ante la necesidad de cambiar radicalmente de régimen, y si de verdad queremos romper con este sistema criminal no conseguiremos nada por separado.

Por ello es necesaria la unión de la clase obrera y de todos los sectores populares en torno a unos puntos de unidad que recojan las reivindicaciones más sentidas del momento: la lucha contra el paro y por un trabajo justo, contra los desahucios y por una vivienda digna, la lucha por las pensiones, sanidad y educación de calidad, la lucha contra el patriarcado, la lucha antirrepresiva, la antifascista, la antiimperialista y antirracista o la lucha popular contra la monarquía, ejemplificada por las recientes convocatorias populares a referéndums. Todas las luchas se enfrentan a un enemigo común, o trabajamos por unificarlas y golpear en conjunto, o nos machacarán por separado.

Solución solo hay una, y esta pasa por organizarnos mejor y construir la unidad en torno a la lucha real en las calles.»

 

 

Extraido de Marchas por la Dignidad Aragón:

¡NO a la farsa de su Constitución!