Siguen con sus planes de privatización…

Osakidetza avanza firme en la creación de unidades de gestión clínica

 

sanidad

 

Salud plantea la creación de organizaciones autónomas, vinculadas por contratos de objetivos a las distintas gerencias

Íñigo Garduño (segundo por la derecha), secretario general de la Federaciñon de Sanidad de CCOO Euskadi.

 

Íñigo Garduño (segundo por la derecha), secretario general de la Federaciñon de Sanidad de CCOO Euskadi.

Redacción

Redacción

Viernes, 15 de julio de 2016, a las 14:40

 

 

Completada la implantación en el mapa sanitario vasco de las organizaciones sanitarias integradas (OSI) que unifican Atención Primaria y Especializada, Osakidetza prepara un segundo cambio de calado. La implantación de las unidades de gestión clínica (UGC) fue una de las principales novedades presentadas por el Servicio Vasco de Salud en la última reunión de la Mesa Sectorial de la Sanidad, en la que la parte sindical expresó considerables reservas. Los representantes del Departamento de Salud acudieron a esa reunión con un documento: el proyecto de Decreto que regula la ordenación de la estructura de las OSI y el régimen de ordenación y funcionamiento de las UGC. La mayor parte de los sindicatos lo recibieron con frialdad. Los sindicatos LAB y CCOO -mayoritarios entre el personal sanitario- critican tanto el fondo de estas nuevas UGC, como la manera en la que han sido presentadas. El nuevo decreto prevé la creación de UGC “allá donde se considere necesario”. Éstas unificarán a grupos de personas tecnologías e infraestructuras bajo un contrato de gestión clínica que se realizará con la gerencia del centro. El Departamento de Salud transfiere a las UGC unos presupuestos a cambio del logro de objetivos. Estas UGC serían unidades autónomas dentro de Osakidetza y funcionarían como organizaciones de servicio con entidad jurídica propia, según consta en el documento. Íñigo Garduño, secretario general de la Federación de Sanidad de CCOO de Euskadi, se muestra preocupado ya que, “tal y como se plantean, se pueden utilizar para externalizar partes de la sanidad pública, en línea con las EBA catalanas”. El dirigente también critica que, tal y como están reguladas, dejan demasiado margen de actuación a su dirección, que es “casi plenipotenciaria”. A su juicio, “no se podrá controlar las jefaturas de sección de las UGC. Osakidetza ha dado ahora tiempo a los sindicatos para presentar sus alegaciones al proyecto. Precisamente, este es otra de las razones de descontento sindical. “Hemos presentado nuestras críticas, pero no nos han dejado ningún margen para negociar antes”, explica el dirigente de CCOO. “El Departamento de Salud continúan en su línea de introducir cambios sin contar con la parte social”, concluye Garduño.

 

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Padrós: «Si ha habido lucro excesivo en las EBA, hay que combatirlo»

 

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La autogestión ahorraría 1.000 millones si se extendiera a todo Catsalut, según el COMB

Jaume Padrós, presidente del Colegio de Médicos de Barcelona.

 

Jaume Padrós, presidente del Colegio de Médicos de Barcelona.

Sergio López

Sergio López

Miércoles, 18 de mayo de 2016, a las 09:40

 

 

Los 1.000 millones que el consejero de Salud, Antoni Comín, reclamaba como necesarios para terminar con las listas de espera están al alcance la Sanidad catalana. Al menos así lo cree el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB), que estima en precisamente 1.000 millones de euros el ahorro para el sistema que generaría extender el modelo de autogestión –actualmente limitado a 13 áreas de pequeño tamaño– a toda la Atención Primaria.   De esta manera ha defendido el COMB el trabajo de las llamadas Entidades de Base Asociativa (EBA) dentro de Catsalut, ante las sombras de sospecha que arrojan las informaciones según las cuales algunos de los médicos gestores de estas sociedades están obteniendo pingües beneficios de la venta de sus acciones.   Se trata de “casos aislados” de actividades especulativas, según reconoce el presidente del COMB, Jaume Padrós. Las EBA, según continúa, “funcionan con un espíritu parecido al de una cooperativa”, pero a nivel administrativo tienen un régimen distinto: son sociedades limitadas profesionales (SLP), lo que permite que los socios puedan vender sus participaciones.   Al parecer, algunos médicos han aprovechado su buen funcionamiento económico –todas las EBA tienen una situación financiera saneada– para vender a terceros sus participaciones y obtener lucros de cientos de miles de euros, lo cual iría en contra del “espíritu” del modelo. En opinión de Padrós, estos casos de “lucro excesivo” deben ser combatidos.   El COMB, más allá de la defensa que hace del modelo, lleva tiempo exigiendo a estas entidades que apliquen un «código de buenas prácticas» para evitar que puedan darse este tipo de situaciones de lucro indebido.   “Es un modelo ya evaluado y de éxito, que beneficia por igual a pacientes, profesionales y erario público”, señala Padrós, quien lamenta que en 10 años no se haya impulsado la creación de ninguna EBA y para quien las sombras sobre este modelo las arrojan algunos “agentes” a quienes no les interesa que los sanitarios estén “empoderados”.
Reticencias desde los sindicatos   El modelo de las EBA comenzó a aplicarse en 1996, sobre todo en Atención Primaria y como alternativa a los otros dos modelos de prestación de servicios dentro de Catsalud, el Institut Català de la Salut (ICS, público y mayoritario), y los conciertos; pero se frenó su extensión por la reticencia de algunos sectores.   En la actualidad alcanza a poco más del 3 por ciento de la población catalana, y los resultados de sostenibilidad, calidad asistencial y satisfacción de los pacientes en estas unidades participadas y gestionadas por los propios colegiados médicos son superiores a los de la red convencional, según mantiene Padrós.   El Foro de la Profesión y los sindicatos, por su parte, se manifiestan abiertamente en contra. La portavoz de Sanidad de CCOO en Cataluña, Maria Àngels Rodríguez, considera que, “a pesar que este tipo de asociación de profesionales pueda dar buenos resultados tanto en la gestión como en satisfacción de los usuarios, no podemos estar de acuerdo en que con dinero público se esté haciendo negocio en el ámbito sanitario”.   Su opinión sería distinta si los beneficios se reinvirtieran en el sistema público de salud, “pero evidentemente, ya no estaríamos hablando de una EBA”. Al margen del lucro por la venta de acciones, las EBA reparten dividendos entre sus socios. El ánimo de lucro marca la diferencia entre una SPL y una cooperativa y también es la razón de las reticencias que han rodeado al modelo.   Parecida opinión tienen en el sindicato médico Metges de Catalunya. “No es nuestro modelo”, explica su secretario general, Francesc Duch, quien pone de relieve que estas sociedades no están integradas exclusivamente por médicos y que además, “hay una diferenciación entre los médicos que constituyen la sociedad y los que después son contratados”. Si fueran auténticas cooperativas, la opinión de Metges sería distinta. En la actualidad, una de las 13 EBA, la de pediatría, ya funciona con este régimen.   Duch también duda del ahorro que exhibe el COMB para defender el ‘modelo SLP’. “Estudios hay muy pocos y además son antiguos. Precisamente algo que nosotros exigimos a Catsalut es un estudio comparativo de los gastos en los distintos prestadores de servicios: ICS, EBA y conciertos”, concluye.