Aportacion 3

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LA LABOR DE UN SINDICATO

¿De qué sirve realmente el modo de representación sindical actual? ¿Es eficaz destinar tantos recursos económicos para ejercer la labor que actualmente desempeñan los sindicatos?
En primer lugar, respondiendo a la primera de las cuestiones y haciendo una clara diferenciación en los diferentes colectivos que defienden los derechos de l@s trabajador@s podemos indicar, que el gran sistema sindical que directamente depende del Estado a través de subvenciones e infraestructuras, no cumple con la encomendación para la qué está destinado, por una clara razón de conflicto de intereses, es decir, no puede ir contra quien lo está manteniendo. Por el contrario, asociaciones sindicales de menor envergadura y con una representación menor en empresas, que son financiadas única y exclusivamente por las cuotas de sus afiliad@s, están ejerciendo una labor de acción directa, que obedece a los mandatos originales de lo que se conoce como asociación de trabajador@s para luchar por sus intereses.
Desde un punto de vista social, la lucha y la defensa de los derechos está en la calle, en los tajos y en los centros de trabajo y no en los despachos. Así también, la unión y el sindicalismo debe realizarse desde el principio de solidaridad, no cayendo en el error de arreglar nuestro problema personal y olvidarnos del de los demás compañer@s. Atendiendo a razones evidentes que nos sobrepasan a diario, el sindicalismo del sistema tiende a la burocracia absoluta y al convertir las sedes de sus grandes corporaciones, en auténticas empresas de afiliación, donde el trabajador/a pierde tal condición, para adquirir la de cliente. En contraposición, las pequeñas agrupaciones sindicales auto financiadas que aún actualizándose al siglo XXI, no se vuelven comprensivas con el poder, asumen el papel que les corresponde y no se dejan tentar, fomentan una acción sindical
participativa, de clase y por supuesto de acción directa. Por tanto, eficazmente, el modelo sindical
que ocupa los grandes medios, las grandes infraestructuras y la mayoría de la representación, está
agotado, corrompido y anulado. Es por ello, y respondiendo a la segunda de las cuestiones iniciales,
que el gasto que supone a la sociedad mantener organizaciones sindicales de este tipo, además de
ser totalmente innecesario, perjudica seriamente a la defensa de l@s trabajador@s.
Para retornar en cierta manera y siempre de una forma acorde a los tiempos que vivimos a una lucha
sindical digna, se debería generalizar una tendencia de acción directa, que llevase a los pequeños
sindicatos a movilizarse, en primer lugar contra esas grandes corporaciones pseudosindicales en
modo de protesta contra su nefasta gestión y el abandono para con l@s trabajador@s. De igual
manera, se tiene que ejercer una labor de presión contra los empresarios corruptos y saqueadores, a
través de incrementar las denuncias antes las administraciones del Estado cuando se descubran
fraudes y vulneración de derechos laborales, que hasta la fecha en innumerables casos se están
silenciando con la complicidad de los apéndices sindicales anteriormente mencionados.
Con estas dos iniciativas principales, la calidad sindical de nuestro entorno tenderá a mejorar y a
futuro llevarán a que se arrastren nuevas iniciativas de acción directa, que conlleven un incremento
del grado de reivindicación sindical que l@s trabajador@s se merecen. Además de la ejecución, se
debe tener en cuenta una buena promoción de dichos movimientos sindicales, a fin de que cada vez
que se realicen nuevas acciones, la difusión de las mismas lleve a conocerlas, con la intención en
primer lugar, de una posible mayor participación de otros colectivos y en segundo lugar, para que la
población trabajadora sea sabedora de lo que hacen y dejan de hacer sus representantes sindicales.

Alfonso Bautista GTI/IA

 

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