Proyección Documental El Gran Engaño...

Proyección Documental El Gran Engaño Proyección del documental El gran engaño.  La falta de transparencia en la gestión del ciclo integral del agua, la privatización y el desvío de dinero público. Proyección del documental El gran engaño Viernes 3 de marzo 19:15 horas. C.C. Delicias (A.v. Navarra 54) con Jesús Sampetriz  (realizador del documenta y miembro de Ecologistas en Acción) Un análisis crítico del PASD (Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración), la falta de transparencia en la gestión del ciclo integral del agua, la privatización y el desvío de dinero público a las empresas y multinacionales del sector.  El sobredimensionamiento y diseño disfuncional de las infraestructuras (depuradoras), los fiascos constructivos (embalse de La Loteta), los sobrecostes derivados, el ICA (Impuesto sobre la Contaminación del Agua), el conflicto institucional DGA/Ayto. de Zgza. por el ICA, la presión sobre los municipios pequeños para su inclusión en el PASD, el abuso en el cobro del (caro) recibo de suministro del agua a l@s aragoneses/as vía canon de depuración, la implicación y responsabilidades políticas etc. Frente a ello, la propuesta de soluciones por las orgs. que integran la Red de Agua Pública. Con este acto arranca la campaña “Depura” contra el Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración. Asamblea delicias en 2/23/2017 12:41:00 p....

PABLO HASEL. “Nos están asesinando”

PABLO HASEL. “Nos están asesinando” Publicado en Insurgente   Desgraciadamente el título no es una exageración, es literal. Cada año más de 600 trabajadores mueren por falta de seguridad en el trabajo, víctimas del terrorismo patronal que se hace rico a costa de la explotación que ni siquiera garantiza que no vas a morir al acudir a tu puesto de trabajo. Iba a decir que no vas a perder la vida, pero la vida sí se pierde en trabajos de mierda con sueldos miserables. Cada año aumentan los “accidentes laborales” mientras nos venden que los avances tecnológicos facilitan nuestra seguridad. Este aumento no puede entenderse sin los millones de parados, pues muchos nos vemos obligados a aceptar trabajos en lamentables condiciones y se aprovechan del miedo al paro para que se acepte cualquier cosa y haya miedo a protestar para no perder el trabajo, aunque ello suponga poder morir. Al Estado no le importan estas muertes, para esos psicópatas sólo somos cifras. Los responsables de estos asesinatos nunca pagan por ello, inspección de trabajo hace la vista gorda y carpetazo al asunto. Es un genocidio silenciado. Los detenidos y condenados somos quienes luchamos por el derecho a un trabajo digno, así con todo. A esos asesinatos hay que sumar todos los trabajadores y parados que son empujados al suicidio por haber sido sometidos a la peor desesperación: la de no tener ni una vivienda asegurada, por ejemplo. En el Estado español cada año se suicidan más de 3.000 personas según cifras oficiales, probablemente recortadas, la mayoría por problemas económicos. Hay quienes con un cinismo insoportable asegurarán que se suicidan porque quieren, como si uno tuviera la culpa de sufrir una profunda depresión por no tener ni los derechos básicos garantizados. Evidentemente no se hubieran suicidado si hubieran podido disfrutar de una vida plena sin la guadaña de la miseria. Otras cifras que se ocultan, no fuera que la farsa del “Estado del bienestar” fuera más cuestionada. Por si fuera poco, también hay que sumar los asesinados por la conocida como “pobreza energética”, que no es otra cosa que pobreza y punto. Pero estos capitalistas se las saben todas para dividirnos a los pobres e intentar vendernos que sólo es pobre de verdad el que muere de hambre. Cuando uno ha de escoger entre comer o calentarse y tiene que iluminar el piso con velas, está en la absoluta miseria. 7.000 personas mueren cada año como consecuencia de la falta de luz, calefacción, etc. Los incendios y las enfermedades provocadas por el frío, se ceban especialmente con los bebés y ancianos. Hay muchos casos silenciados como el de cuatro hermanos de entre 4 y 12 años de Vendrell, que murieron quemados por tener que calentarse con fuego. Los medios no lo llaman terrorismo y la izquierda domesticada tampoco, está muy ocupada condenando los disturbios en manifestaciones anticapitalistas. Hasta ONG’s que forman parte del sistema, se han alarmado por los millones de niños que ni siquiera pueden comer bien en este Estado. No son pocos los profesores que han denunciado que hay niños que se marean a menudo en la escuela por ir sin comer. La desnutrición infantil y los problemas que esta acarrea de por vida, las familias que buscan comida en contendores y que en ocasiones se han intoxicado, las ancianas que con pensiones de miseria no pueden ni alimentarse como es debido…También restan años de esperanza de vida, merman la calidad de esta y ocasionan muertes evitables. Los recortes en sanidad son otra de las múltiples formas con las que asesinan. ¿Cuántas personas se hubieran salvado con una atención mejor? Son de sobras conocidas las fotografías de camillas apiladas en los pasillos de hospitales públicos y las quejas de miles de pacientes a los que les han hecho pagar hasta el agua o los han enviado a casa aunque no estuvieran en condiciones. ¿Cuántas personas han muerto esperando...

Yunke Nº4 . Revista obrera. Órgano de Expresión de la Sección Sindical del S.A.T. en Navantia San Fernando. La Carraca-S.F....

Yunke Nº4 .Órgano de Expresión de la Sección Sindical del S.A.T. en Navantia San Fernando. La Carraca-S.F.   https://es.scribd.com/document/340082911/Yunke-N%C2%BA4-O-rgano-de-Expresio-n-de-la-Seccio-n-Sindical-del-S-A-T-en-Navantia-San-Fernando-La-Carraca-S-F Enlace revista:...

ESLABON 199. ¡Se cerró el convenio de Balay, sin nuestra firma ni la de los trabajadores en precario!...

ESLABON 199. ¡Se cerró el convenio de Balay, sin nuestra firma ni la de los trabajadores en precario!     Eslabón nº 199….enlace revista…   Eslabón 199   INDICE Se cerró el convenio de Balay, sin nuestra firma ni la de los trabajadores en precario. El discurso del Rey, perdón del Conde. Una vez más IA-TIB, no firma convenio. UNA MANE…,de los compañeros de la CEOE. Y ahora….viene lo peor. Ya tenemso convenio, ¿pero el de quién? El 25F ¡Volvemos a las...

Gamonal, tres años después…

Gamonal, tres años después Con la batalla del bulevar de Gamonal descubrimos el potencial de cambio que existe en los barrios, en los lugares que habitualmente no salen en los medios, donde parece que nunca pasa nada José Medina / César Rendueles 16/01/2017 – 20:53 Imagen de la manifestación originada el pasado día 18 tras la asamblea de vecinos de Gamonal, en Burgos. EFE Cuando hace tres años, el viernes 17 de enero de 2014, llegó al barrio la noticia de que el Ayuntamiento no realizaría la obra del bulevar la alegría se mezcló con una sensación de perplejidad generalizada. En una semana, se había conseguido paralizar una obra pública ya comenzada y contaba con el apoyo de todos los poderes fácticos de la ciudad. Los constructores, el Ayuntamiento, la policía, y los principales medios de comunicación locales habían perdido frente a los vecinos y las vecinas de un barrio poblado y siempre alejado de las decisiones de la ciudad. Tras la celebración, los autores del libro Gamonal. La historia desde abajo nos propusimos entender qué había pasado y cómo había sido posible que esto ocurriera. Descubrimos que la batalla del bulevar era la punta del iceberg de una historia social y política de más de 40 años de luchas y conformación de clase en el barrio. Descubrimos, también, qué papel había jugado el urbanismo y las dinámicas culturales en la construcción de la identidad del barrio. Descubrimos, por último, el potencial de cambio que existe en los barrios, en los lugares que habitualmente no salen en los medios, donde parece que nunca pasa nada. El libro se ha publicado en enero de este año. Es un proyecto de autoedición, publicado en copyleft y se puede conseguir en la webhttp://gamonaldesdeabajo.org. El filósofo César Rendueles ha realizado el prólogo, que compartimos a continuación: ¿Por qué escribir la historia desde abajo? Tengo que reconocer que al principio no recibí con mucho entusiasmo las noticias sobre los disturbios en el barrio de Gamonal en enero de 2014. Parecía exactamente lo que el establishment español estaba esperando desde mayo de 2011. Que la indignación se transformara en una rabia fácilmente catalogable desde los parámetros del Régimen del 78. Que la violencia excluyera a los nuevos colectivos movilizados. Tampoco ayudó el entusiasmo en las redes sociales de un reducido pero irritante coro de anarcorrambos, antifascistas paramilitares y otros fetichistas del pasamontañas: por fin alguien, decían, se dejaba de menear las manitas en el aire y de batucadas y pasaba a la acción… Por supuesto, me equivoqué de cabo a rabo. Las cosas eran exactamente al revés de cómo las había entendido. Crecí en Gijón en los años ochenta, en plena reconversión industrial. Fue una época en la que las barricadas y los enfrentamientos entre los trabajadores de muchas empresas y la policía eran casi cotidianos. Pero, al margen de su frecuencia, lo sorprendente desde la perspectiva actual es que los conflictos colectivos, al menos los laborales, estaban relativamente normalizados. He visto, por ejemplo, a fotógrafos de prensa pedir a los manifestantes que estaban destrozando una sucursal bancaria que se cubrieran la cara para evitar que se les pudiera identificar en sus imágenes. O a una profesora de instituto detenida por la policía la madrugada de una huelga general con el coche lleno de latas de gasolina. Recuerdo una ocasión, ya en los años noventa, en la que los antidisturbios cargaron contra un grupo de vecinos del barrio de La Calzada que desde una pasarela peatonal aplaudían a los trabajadores de Naval Gijón que habían colocado una barricada. Poco después, cuando finalizó el conflicto laboral tras una larguísima serie de batallas campales, los empleados del astillero fueron casa por casa del vecindario, arreglando los desperfectos que habían causado los enfrentamientos. No quiero decir que a todo el mundo le pareciera bien aquello, ni mucho menos. Pero a nadie se le ocurría, como a tanta gente hoy,...

Entrevista a Josep Bel, portavoz y miembro fundador del sindicato co.bas en Cataluña...

Entrevista a Josep Bel, portavoz y miembro fundador del sindicato co.bas en Cataluña Por Toni Pérez   “Sin lucha, sin movilización, no habrá cambio ni justicia social, es una cuestión de correlación de fuerzas real y no solo de aritmética parlamentaria.” Por Toni Pérez Con la formación del nuevo gobierno, Rajoy ha puesto de manifiesto que una sus primeras tareas será impulsar nuevos recortes sociales, en medio de un escenario de aparente debilidad por su  minoría parlamentaria, lo que le “obliga” a llegar a acuerdos a través del dialogo y la negociación. Para ello, en el tema laboral, una de las primeras medidas ha sido la de convocar a los agentes sociales, para recuperar el dialogo social, pero sin rectificar las medidas económicas, ni la Reforma Laboral,  los sindicatos mayoritarios le han contestado que participarán  en esas negociaciones, pero que se movilizarán previamente para conseguir ser oídos, Como interpretas y que esperas de este dialogo social del Gobierno con los sindicatos mayoritarios? Desde el sindicalismo de base siempre hemos recordado que sin lucha, sin movilización, no habrá cambio ni justicia social, es una cuestión de correlación de fuerzas real y no solo de aritmética parlamentaria. Aquí tenemos unos sindicatos mayoritarios acostumbrados a legitimarse con el dialogo social, en vez de organizar la movilización unitaria Lo hemos visto en Grecia, el poder económico siempre tiene a la TROIKA y su arquitectura jurídica (UE-BCE-FMI) para limitar los cambios en un Estado, salvo que se vea obligado, si queremos superar los límites a que nos someten los banqueros con la deuda acumulada (impagable y superior al PIB). Debemos organizarnos de otra forma, debemos explicar en miles de asambleas, por empresas y barrios, que sin una gran movilización sostenida seguirán  los recortes que imponen la Merkel y su...