LA FSM EN EL ESTADO ESPAÑOL DENUNCIA EL AMARILLISMO SINDICAL DE CCOO Y UGT

LA FSM EN EL ESTADO ESPAÑOL DENUNCIA EL AMARILLISMO SINDICAL DE CCOO Y UGT

 

 

Las derivas, prácticas e ideológicas de las organizaciones CCOO y UGT han sido continuamente denunciadas por las organizaciones afines a los principios sindicales de la Federación Sindical Mundial. La última ocasión con un documento firmado y hecho público por 29 sindicatos de clase de todos los territorios del estado (parte de ellos afiliados a la FSM y los demás amigos de la misma), señalando el nuevo gran paso atrás que ha significado, para la negociación colectiva el Pacto Social firmado el 5 de julio de este año por CCOO, UGT y la patronal.

Muchas de nuestras organizaciones se crearon a partir de discrepancias graves con las direcciones de aquellos sindicatos que comenzaban ya a alejarse de los principios de clase y se alineaban con la socialdemocracia e, incluso en algunas ocasiones, con los del neoliberalismo más rancio. La defensa de los derechos de trabajadoras y trabajadores devino con el tiempo, para estos dirigentes del amarillismo, en un sindicalismo de salón y moqueta (desconocedor de los verdaderos problemas de las plantillas), de liberados, subvencionado y, en definitiva, vendido a los intereses de la patronal y de los gobiernos burgueses.

Estas organizaciones, otrora de clase, han asumido en sus cúpulas, cada vez más amplias, todos los vicios que el sistema capitalista insufla en quienes aceptan la ideología de clase enemiga. Y así como el capitalismo necesita de la corrupción para poder sobrevivir, estas organizaciones han calcado su modus operandi. Los escándalos de las tarjetas black, el enriquecimiento ilícito de algunos de sus dirigentes, su participación en los Expedientes de Regulación de Empleo fraudulentos… no son más que la punta del iceberg de una red de irregularidades e ilegalidades que ahora necesitan para poder sobrevivir. Un viaje hacia el abismo del que ya les es imposible regresar.

De la colaboración de clases han pasado a una participación activa, al lado de los empresarios, para mantener el statu quo que tanto daño está haciendo a la clase obrera. Y en esa caída han vuelto a traspasar esas líneas que muchos ya nos temíamos desde hace tiempo: prácticas mafiosas propias del matonismo más puro.

La propia UGT se vanagloriaba recientemente de su papel en el modelo negociador en el estado español, reconocido nada más y nada menos que por la Comisión Europa, una organización que forma parte de la Troika que junto al BCE y el FMI han diezmado los derechos laborales de millones de trabajadores y trabajadoras en los últimos años. Algo que dice mucho de la deriva y del sometimiento de esta organización a las estructuras del poder burgués.

Pero es CCOO en este caso la organización que reconoce, a través de la con su actuación de sus dirigentes (hasta de secciones sindicales), su pertenencia a la Cosa Nostra o, al menos, la similitud es sus prácticas. Y no tiene empacho en reconocer en un Comunicado Interno hecho público (por la Sección Sindical de CCOO de la multinacional ACCIONA) en uno de los tablones sindicales del Aeropuerto de Barajas que “…logramos colocar a varios afines en puestos de mandos intermedios … y fue el paso previo a la convocatoria de elecciones en la fecha que mejor nos convenía”. O que debemos “…hacer creer … que tenemos poder de decidir quién entra, quien sale y quien se queda”. Y finalmente, utilizar “…promesas de ayudas preferentes, de contratos indefinidos, de ascensos a puestos superiores, amenazas indirectas, tratos preferentes, adoctrinamiento, dar información interesada, incluyendo … coacciones, dejando claro que todo aquel que divulgue la información será llevado a los tribunales y caerá sobre ellos todo el peso jurídico del sindicato”.

Un Comunicado Interno del que solo se puede deducir que las directrices, del que actúa como capo, están siendo distribuidas por toda la organización con el fin de perpetuarse en la estructura del sistema sindical burocrático y hacer de la extorsión a trabajadores y trabajadoras una forma de vida.

Desde la Federación Sindical Mundial y de las organizaciones del estado afines no podemos más que denunciar públicamente estos hechos alertando a la clase obrera de que estas organizaciones, en estos momentos (y respetando a los afiliados y afiliadas de base que aún actúan honradamente, pero que siguen manteniendo a estas organizaciones y no protestan por este viraje al amarillismo de sus dirigentes), no son otra cosa que topos infiltrados que buscan debilitar cada vez más a los sindicatos de clase.

Esta continua ofensiva solo podemos combatirla con una fuerte organización de clase que enfrente y denuncie públicamente, no solo a la patronal sino también a quienes abandonaron desde hace años a la clase trabajadora y hoy están a sueldo de nuestros enemigos de clase.

 

3 de octubre de 2.018

FSM en el Estado español