Las pensiones es un derecho de la clase obrera.

Las pensiones es un derecho de la clase obrera.

 

Las pensiones expresan, incluso en esa situación en la que ya no se está trabajando , el antagonismo capital-trabajo porque tienen su antecedente no solo en la cotización del trabajador sino también, y como origen de todo ello, en la plusvalía que le ha sido arrancada previamente a ese trabajador.

Sin ella, a ningún empresario le interesaría contratar a nadie, sea de forma asalariada (trabajador por cuenta ajena) o comercial (falso autónomo y autónomo dependiente).
Por mucho que se intente escamotear, desde el ciudadanismo, -y presentar las pensiones como “derecho ciudadano” o incluso “derecho humano”, -el vínculo de las pensiones con el trabajo es innegable. Así lo certifican los antecedentes de las políticas de prestaciones económicas y sociales en España y en otros países en los que surgieron
las pensiones públicas.

Por hacer un poco de historia es necesario hablar de los antecedentes de los sistemas de protección laboral. El Decreto de 5 de diciembre de 1883 creado por la Comisión de Reformas Sociales, para el estudio de las cuestiones que interesan a la mejora o bienestar de las clases obreras. Más tarde, al iniciarse el siglo XX, se aprobará la
Ley acerca de los Accidentes de Trabajo de 30 de enero de 1900 introdujo el primer seguro social.

En 1908 el gobierno de Antonio Maura creará el Instituto Nacional de Previsión. Por fin, en 1921 con Eduardo Dato en el gobierno, se regula el “retiro obrero”, que había sido creado en 1919 y es el inicio de las pensiones de
jubilación en España. En ese mismo año, con Juan de la Cierva como Ministro de Gobernación se organizaría Para quien tenga la tentación de pensar que esto se debió a la sensibilidad social de sucesivos gobiernos liberales españoles.

Sin la organización sindical y política de la clase trabajadora ninguna conquista de la misma se habría
logrado.
No por evidente menos importante, es el carácter de clase del Estado capitalista.
Ninguna reforma favorable a la clase trabajadora hubiera sido posible si, dentro de la correlación de fuerzas en la lucha de clases entre trabajo y capital, el segundo no hubiera comprendido que si no cedía en alguna de las demandas de la clase trabajadora, hubiera perdido todo.

Lo entendieron mucho mejor tras 1917. Cuando la clase trabajadora y sus organizaciones olvidan este principio, lo ganado un día acaban perdiéndolo otro. Y en esa cuestión, el Estado capitalista, como “consejo de
administración de los intereses de la clase burguesa” aplica su lógica con la precisión de un reloj digital.

No, la realidad no es como quisiéramos algunos.

El desarme organizativo e ideológico de nuestra clase viene de muchos años de rendiciones a manos de las organizaciones obreras, de la cooptación de muchos de sus líderes o la salarización de muchos de los pretendidos intelectuales que dicen serle próximos, de una labor extraordinariamente inteligente de los aparatos ideológicos del capital, de sus fundaciones y think tanks y, sobre todo, del abandono y desprecio por la labor ideológica hacia nuestra clase.

Pero es con esa realidad con la que nos ha tocado bailar. Y mira que es fea esa realidad porque, como el soldado atacado en la cabeza de playa por el fuego incesante del enemigo, debiéramos saber que, si perdemos las pensiones, no hay donde retroceder que no sea el mar.

Puesto que esa es la situación. Que hay una realidad de clase que afecta a los pensionistas, a los parados, a los trabajadores pobres,…lo más indecente no es que la derrota llegue desde los traidores, ni de los pequeño-burgueses con sus performances y batukadas sino del megarrevolucionario tan puro que abandona a los suyos, acobardado
para dar la batalla en la calle (dejad los puñetero twitter y facebook) ante esos sujetos.
Nuestra clase no lo entendería.

De momento, los burócratas de CCOO y UGT ya se tienen que comer que hay quienes exigimos el fin del Pacto de Toledo y el rechazo a todas las reformas de las pensiones, no solo la última sino también las que ellos pactaron tanto con el PP como con el PSOE.

Y eso es un avance para impedir que nos cuelen un gol por la escuadra, dividiéndonos
entre los que quieren pactar con el gobierno solo las pensiones no contributivas y las
más bajas y la actualización de las jubilaciones al IPC y los que queremos que el Estado
garantice todas ellas en los Presupuestos Generales del Estado porque es una conquista
histórica como la educación y la sanidad y que los empresarios incrementen sus
cotizaciones, sociales.

Solo es posible la victoria desde posiciones de clase, porque no hay nada detrás, solo
volver a decenios de derrota y oscuridad.

Mariano (afiliado de Intersindical de Aragón)