Yo no iré a la concentración contra la guerra en Siria

Yo no iré a la concentración contra la guerra en Siria

No. No iré. Así de rotundo lo afirmo. Y no es que yo sea mala persona, no crean. Tampoco disfruto con ver como Siria está siendo devastada por la guerra. Ni mucho menos. Desde muy pequeño adquirí la virtud –o la desgracia, según se mire-, de sentir repulsión hacia las injusticias que se cometen a diario en todo el mundo. Pero es que no estoy ciego. Y por eso mismo no voy a acudir a una convocatoria que, lejos de resultar una inocente iniciativa humanitaria, persigue tal vez el objetivo contrario al que dice defender. Llámenme mal pensado, pero llevo muchos años en esto como para confiar de las llamadas “iniciativas ciudadanas”, ya que rara vez son tales, y suelen esconder tras de sí intereses determinados que pese a no firmar los llamamientos, son los verdaderos organizadores de esos eventos.

La convocatoria es cuanto menos sospechosa, pues salió a la luz justo cuando  los llamados “rebeldes” sirios tenían más necesidad de una pausa en los combates. Con las fuerzas de Al-Nusra, el Frente Islámico y el Frente de Reconquista asediadas, aquellos que han apoyado siempre a estos grupos, sabían bien que la única solución para ellos era un repliegue estratégico para poder resistir. A buen seguro, por eso mismo llevamos semanas siendo bombardeados por los medios con noticias –muchas de ellas falsas por cierto-, acerca de las maldades que está sufriendo la población civil por culpa de la guerra.  Nos venden una historia extraña, como si Occidente hubiese despertado de repente, compadeciéndose de un pueblo que en realidad lleva ya cinco años sufriendo el mayor drama humanitario de este siglo. Lamentablemente no es así, pues esta súbita solidaridad no es otra cosa que realpolitik, y lo que pasa realmente es que la colaboración rusa ha inclinado la balanza. Al Assad está ganando la guerra, y es eso, y sólo eso, lo único que molesta a algunos.

AL ASSAD ESTÁ GANANDO LA GUERRA, Y ES ESO, Y SÓLO ESO, LO ÚNICO QUE MOLESTA A ALGUNOS

Estados Unidos y sus aliados no han escatimado esfuerzos en conseguir el alto al fuego, y a la gran campaña mediática contra la guerra que ellos mismos provocaron, han unido un rearmamento sin precedentes a las fuerzas rebeldes, y hasta un intento de resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU que ha sido frenado por Rusia y China. Nada de ello ha servido para detener la conquista de Alepo, una ciudad que ha quedado hecha escombros, y que ha vivido un drama que será difícil de olvidar desde luego. Pero no sólo por lo acontecido ahora. Ya en 2012 la urbe fue sitiada por un año, y la población estuvo a punto de morir de inanición, sin que a nadie en Europa o Estados Unidos se le ocurriera organizar una campaña contra la guerra. Son las cosas que tiene la hipócrita política internacional que -por cierto-, calla miserablemente ante otros conflictos como el de Yemen.

Estoy seguro de que Siria saldrá pronto de la guerra, y que las fuerzas integristas que la provocaron acabarán siendo eliminadas. El control férreo que existe en los medios occidentales, tal vez hará que la mayoría de europeos y americanos nunca sepan que es lo que se disputó allí. A lo mejor, sólo recordarán la portada viral de un niño sirio en Alepo, o los tuits de otra niña clamando por el fin de la guerra sin que nadie cuestione cómo una infante de 7 años puede lanzar mensajes en un perfecto inglés para remover conciencias, en una ciudad en la que el acceso a Internet era prácticamente imposible. Quién sabe, a lo mejor en realidad, en unos años nadie recuerde nada. Pero lo que allí sucede todavía no es digno de ser olvidado, pues Siria ha resistido durante cinco años a las fuerzas más bárbaras que ha conocido la historia reciente.

En Siria se han cometido crímenes abominables para intentar arrasar a un estado que -con todos los peros que se quieran añadir-, era un ejemplo en Oriente Medio de laicidad y progresismo. Todo se hizo por intereses geoestratégicos que dieron nacimiento a grupos terroristas cuya crueldad ha llegado ya hasta Europa. Cientos de miles de muertos y millones de refugiados es el saldo que deja el usar un país como tablero en las luchas entre potencias que Estados Unidos empezó. Por eso mismo, y porque a mí sí me duele esa maldita guerra, yo no iré a la manifestación oportunista del 12 de diciembre.